El road trip comienza entre viñedos, adentrándonos en el corazón de la denominación Montilla-Moriles para descubrir el mundo del vino desde dentro. Recorremos una bodega tradicional y disfrutamos de una cata que nos conecta con el carácter pausado y auténtico de la Campiña Sur.
La ruta continúa hacia un pequeño pueblo de origen singular, donde nos sumergimos en la cultura del aceite de oliva virgen extra. A través de una experiencia de oleoturismo conocemos el proceso de elaboración del AOVE y lo degustamos en el mismo entorno donde nace, rodeados de paisaje agrícola y calma.
El viaje nos lleva después a un sorprendente enclave patrimonial de época romana. Descendemos a un conjunto arqueológico subterráneo que impresiona por su tamaño y conservación, una visita cultural que aporta profundidad histórica y un contraste inesperado al road trip.
De nuevo en superficie, el ritmo se vuelve urbano y cercano. Paseamos por un pueblo con fuerte personalidad, reconocible por su plaza mayor de trazado singular, amplia y luminosa, ideal para sentarse, observar la vida local y recorrer sin prisas sus calles más representativas.
El road trip avanza siguiendo el curso del río hasta llegar a un enclave con una larga tradición agrícola y gastronómica. Aquí descubrimos un importante yacimiento arqueológico rodeado de naturaleza y evocamos uno de los sabores más característicos de la zona, ligado al membrillo y a la memoria colectiva del lugar. Es el punto perfecto para bajar definitivamente el ritmo y cerrar el viaje con calma.
Como opción final, quien lo desee puede prolongar el road trip recorriendo las calles, iglesias y restos históricos de un pueblo cercano, asentado en lo alto de la campiña y vinculado al paso de Miguel de Cervantes por estas tierras. Un broche cultural tranquilo para despedirse del viaje con vistas abiertas y sensación de camino bien recorrido.
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